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Sin barreras en el aprendizaje...
Beatriz Alcalde, de 17 años, lleva seis años asistiendo a los cursos de inglés organizados por la ONCE para personas con algún tipo de discapacidad visual. El pasado domingo llegó desde su tierra natal, Logroño, para iniciar su último curso de verano en el centro de recursos educativos Santiago Apóstol de la ONCE en la ciudad del Lérez. Y es que el centro solo acoge a jóvenes de entre 12 y 17 años. A partir de los 18, el director del centro educativo, José Ángel Abraldes, señaló que «la ONCE intenta favorecer la asistencia y presencia del alumnado con problemas visuales en países de habla inglesa».
Los libros en braille, la telelupa, y los ordenadores con síntesis de voz invaden los pupitres en las clases del colegio. Beatriz cuenta en su ordenador personal con el sistema conocido como «jaws», que añade un resumen sonoro que le permite conocer el contenido que figura en la pantalla. De esta manera, puede seguir la clase con normalidad: coger apuntes, leer, etc. Además, Beatriz apunta que el método jaws «no solo nos ayuda en clase, nos permite navegar por internet sin dificultad, utilizar el chat o el messenger». Desde pequeñita, los instrumentos ópticos y las herramientas para invidentes la acompañaron en su crecimiento. Una vez acabado los estudios de bachillerato, su mayor deseo es matricularse en periodismo, «me gusta muchísimo escribir, leer, hablar y relacionarme con la gente. Y con todos estos adelantos estudiar una carrera ya no supone ningún problema para las personas invidentes», declara Beatriz. Por su parte, Dani, trabaja con una telelupa, la cual le permite ampliar el texto en pantalla. Elevado nivel. Un total de 17 jóvenes participan junto a Beatriz en el curso de inglés, conformando el último grupo de los turnos de formación, caracterizado por el elevado nivel de conocimiento de inglés. En el participan adolescentes procedentes de toda España y tres alumnos extranjeros de nacionalidad italiana. El inglés es prácticamente la lengua vehicular utilizada en el centro. Tanto es así que, aunque sea la segunda vez que Nicolás, estudiante italiano, repita la experiencia, no ha aprendido ni a chapurrear unas palabras en español, ya que el inglés lo copa todo, garantizando el éxito de la formación. «La ONCE nos proporciona una gran oportunidad. El año pasado mejoré mi pronunciación y acento, por lo que este año he decidido volver», mencionó Nicolás. Pero no todo es estudiar. Al margen del contenido lectivo intenso de la actividad, se desarrollan actividades de ocio y tiempo libre, sobre todo los fines de semana, momento que aprovechan para viajar y conocer otras ciudades gallegas. Asimismo el contacto diario con los compañeros posibilita que se forjen grandes amistades entre ellos. José Ángel Abraldes destacó la participación dentro del grupo de «un pequeño grupo de alumnos sin discapacidad visual, familiares de trabajadores o afiliados a la ONCE, con el objetivo de promover la integración».
Nace en 1943, convirtiéndose en el segundo colegio para ciegos existente en España, después del primero fundado en Madrid. Actualmente proporciona cobertura a Galicia, Asturias y Cantabria. El responsable del centro apuntó que se ha convertido en «sede nacional desde hace 10 años del curso de inglés, con el fin de formar al alumno con discapacidad visual en el idioma inglés, imprescindible en la actualidad». Abraldes indicó que se ha avanzado mucho en dos de las cuestiones que más preocupan «la calidad educativa y la accesibilidad a las nuevas tecnologías para las personas invidentes».
El delegado territorial de la Xunta en Pontevedra, José Manuel Cores Tourís, visitó ayer el centro para conocer de primera mano su funcionamento y mostrale su colaboración. Acompañado de Abraldes recorrió las instalaciones y conoció personalmente a los alumnos y monitores que participan en el curso. Dos de los profesores son nativos y los otros dos pertenecen a la academia Waterford de Pontevedra. El director del centro, como muestra de deferencia, regaló a Tourís un maletín de la ONCE, un bolígrafo «para que firme con él acuerdos relevantes», y un código básico de lectoescritura utilizado por las personas invidentes día a día.
Los libros en braille, la telelupa, y los ordenadores con síntesis de voz invaden los pupitres en las clases del colegio. Beatriz cuenta en su ordenador personal con el sistema conocido como «jaws», que añade un resumen sonoro que le permite conocer el contenido que figura en la pantalla. De esta manera, puede seguir la clase con normalidad: coger apuntes, leer, etc. Además, Beatriz apunta que el método jaws «no solo nos ayuda en clase, nos permite navegar por internet sin dificultad, utilizar el chat o el messenger». Desde pequeñita, los instrumentos ópticos y las herramientas para invidentes la acompañaron en su crecimiento. Una vez acabado los estudios de bachillerato, su mayor deseo es matricularse en periodismo, «me gusta muchísimo escribir, leer, hablar y relacionarme con la gente. Y con todos estos adelantos estudiar una carrera ya no supone ningún problema para las personas invidentes», declara Beatriz. Por su parte, Dani, trabaja con una telelupa, la cual le permite ampliar el texto en pantalla. Elevado nivel. Un total de 17 jóvenes participan junto a Beatriz en el curso de inglés, conformando el último grupo de los turnos de formación, caracterizado por el elevado nivel de conocimiento de inglés. En el participan adolescentes procedentes de toda España y tres alumnos extranjeros de nacionalidad italiana. El inglés es prácticamente la lengua vehicular utilizada en el centro. Tanto es así que, aunque sea la segunda vez que Nicolás, estudiante italiano, repita la experiencia, no ha aprendido ni a chapurrear unas palabras en español, ya que el inglés lo copa todo, garantizando el éxito de la formación. «La ONCE nos proporciona una gran oportunidad. El año pasado mejoré mi pronunciación y acento, por lo que este año he decidido volver», mencionó Nicolás. Pero no todo es estudiar. Al margen del contenido lectivo intenso de la actividad, se desarrollan actividades de ocio y tiempo libre, sobre todo los fines de semana, momento que aprovechan para viajar y conocer otras ciudades gallegas. Asimismo el contacto diario con los compañeros posibilita que se forjen grandes amistades entre ellos. José Ángel Abraldes destacó la participación dentro del grupo de «un pequeño grupo de alumnos sin discapacidad visual, familiares de trabajadores o afiliados a la ONCE, con el objetivo de promover la integración».
Nace en 1943, convirtiéndose en el segundo colegio para ciegos existente en España, después del primero fundado en Madrid. Actualmente proporciona cobertura a Galicia, Asturias y Cantabria. El responsable del centro apuntó que se ha convertido en «sede nacional desde hace 10 años del curso de inglés, con el fin de formar al alumno con discapacidad visual en el idioma inglés, imprescindible en la actualidad». Abraldes indicó que se ha avanzado mucho en dos de las cuestiones que más preocupan «la calidad educativa y la accesibilidad a las nuevas tecnologías para las personas invidentes».
El delegado territorial de la Xunta en Pontevedra, José Manuel Cores Tourís, visitó ayer el centro para conocer de primera mano su funcionamento y mostrale su colaboración. Acompañado de Abraldes recorrió las instalaciones y conoció personalmente a los alumnos y monitores que participan en el curso. Dos de los profesores son nativos y los otros dos pertenecen a la academia Waterford de Pontevedra. El director del centro, como muestra de deferencia, regaló a Tourís un maletín de la ONCE, un bolígrafo «para que firme con él acuerdos relevantes», y un código básico de lectoescritura utilizado por las personas invidentes día a día.

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